CASTRO DE VILLASVIEJAS

 

Castro Vetton de Villasviejas

Situado en dos lomas que no superan los 400 metros sobre el nivel del mar, el poblado amurallado estuvo habitado en la II Edad de Hierro, entre el 400 a de C, y el I a de C. El castro vetton situado en un lugar estratégico para la defensa delimitado por el oeste – norte por el río Tamuja y al este por el arroyo Verraco, como fondo la Dehesa y ricos campos de cultivo.

Esta sociedad se componía de guerreros, campesinos y artesanos que usaban el hierro para fabricar herramientas y armas asi como recipientes cerámicos.

Alrededor del castro hay varios fosos tras los que se conservan restos de murallas y torreones, uno de ellos es el mas amplio longitudinalmente de Extremadura. Los fosos reforzaban la muralla y protegían la entrada al poblado como defensa .

Ya los historiadores romanos y griegos hablaban de los pobladores de la antigua provincia de Cáceres vettones y lusitanos. Los primeros se pueden ubicar en la mitad oriental de Cáceres con el río Tajo como eje de articulación y que se extiende hasta el Duero por el norte.

Estrabón, Plinio el Viejo, y Ptolomeo mencionaban en sus obras y trabajos a los Vettones y los territorios que ocupaban.


La zona arqueológica ocupa una extensión de unas 13 hectáreas y se compone de dos recintos amurallados llamados A y B por los arqueólogos.

Recinto B a la izquierda del camino de acceso tiene 4 fosos. Se observan restos de murallas basadas en grandes sillares de granito colocados sin ningún tipo de argamasa.

También hay restos de lo que se supone fue una torre defensiva de una de las puertas y fosos.

El recinto A al final del camino, protegido por dos fosos y delimitado por el río Tamuja y el arrollo del Verraco, todo amurallado pero diferenciándose del recinto B en las murallas, aquí hay dos tipos, las mas bajas y vulnerables en grandes sillares de granito y otras fabricadas en grandes lanchas de pizarra unidas con arcilla.

De esta parte destaca los restos de un gran bastión realizado en granito y tierra. También una escalera de piedra.

Según los restos y excavaciones que se han llevado a cabo se puede ver hubo una presencia muy importante de seres humanos y con un conjunto defensivo tan impresionante hace pensar en una inestabilidad política y social en la época. Además hubo un gran esfuerzo humano para edificar todo el poblado. Desde Plasenzuela se traía el granito, individuos se dedicaban al preparado de los bosques, otros se dedicaban al transporte y otro grupo construía los sistemas defensivos.

De las viviendas se puede observar que tenian diferentes tipos de habitaciones unas en planta cuadrada otras rectangulares, con zócalos de pizarra y el alzado de tapial o adobe y de la cubierta no se tienen datos ni restos. Algunos de los hogares son de forma redonda u ovalada, fabricados con una capa de arcilla roja que se ha ido endureciendo por el efecto del fuego, bien asentado sobre pequeñas pizarras y otros simplemente en suelos rojos de arcilla. La cerámica es una de los elementos encontrados de uso muy cotidiano como ollas y pucheros así como grandes vasijas para almacenar alimentos. También se han recogido imperdibles de sujeción de vestidos, molinos circulares de granito, pesas de telar y demás útiles de hierro relacionados con los trabajos agrícolas.

Siempre, según los estudios realizados se supone el paisaje bastante similar al actual, con bosques de encinas y matorral de lo que se suministraban leña, pasto, caza, algunas recolecciones, setas, miel.

Los animales con los que convivían eran cabras y ovejas, vacas, cerdos, caballos, asnos y perros.
En resumen las labores que se supone realizaban eran ganadería, tejían, tenían canteros, artesanos y metalúrgicos. Y muy posiblemente hacían trashumancia contactando con otros pueblos de las sierras y de las Meseta Norte.

Los ritos funerarios eran muy significativos, en este caso se usaba la cremación del individuo en una pira funeraria y con algunos objetos personales, después los restos se recogían y lavaban y se depositaban en vasijas en la necrópolis.

LOS VERRACOS

Los verracos son esculturas zoomorfas realizadas en granito y bien tallados, se han encontrado en Botija seis ejemplares pero solo uno entero y se haya en el Brocense en Cáceres, puede ser un indicativo del pueblo Vettón. Las lecturas de estas piezas son varias y no se sabe en concreto su significado.

El abandono del poblado de Villasviejas pudiera deberse a que la población se fue asentando en otros lugares ya que se encuentra la presencia romana en la zona, asi como el cambio de explotaciones como las minas.

El gran valor del poblado tanto cultural, como arqueológico y natural, hacen que la tarea de conservación e investigación siga adelante y que los organismos públicos sigan apostando por su protección y conservación.

Textos basados en el trabajo para ADISMONTA.

Autores: Francisca Hernández Hernández
José Ängel Salgado Carmona
Alicia Prada Gallardo